Y Olé!!!!!!!!!!!

El viaje empezó hace un tiempo. Entre recuerdos y deseos, imaginábamos con mis papás nuestro próximo destino.

– “¿Lima, Má?, es barato. ¿Nueva York?, es muy caro pero precioso. Eso sí hay que caminar…”
– “Le pregunto a papá. Ahí me dice que quiere volver a Madrid…”
– “Listo, avancemos entonces”.

Con Evangelina a la cabeza, mis papás son desde que ella nació mis compañeros de nuevas aventuras por el mundo. Disfrutan de viajar como nunca lo pudieron hacer mientras mis hermanos y yo crecíamos. Disfrutan de su nieta como un bálsamo energético en sus vidas. Me ayudan con ella y puedo “descansar” en vacaciones, un reposo que las mamás solteras -y las mamás en general- practicamos excepcionalmente. Desde el principio, el círculo cerró a la perfección.

A sus casi 5 Eva acumula más viajes que años. Mar del Plata, Pinamar, Viedma, Río de Janeiro, La Habana, Madrid, la Coruña, Barcelona, Roma, Cartagena de Indias… Y ahora rumbo a España otra vez. Desde el año pasado empezó a identificar ciudades y países. Se acuerda mucho de lo que vivimos en Cartagena. Ya se ilusiona con “los tiburones del Acuario de Sevilla”. Lo dice así y te cuenta que va a visitar otros sitios de los que me escuchó hablar. Se volvió una pasajera en tránsito como yo.

Este año llevó su maleta. La eligió entre varias. Sus cosas se complementaron con los anexos que cargué en mi bolso de mano para entretenerla durante el camino. ¿Qué hacer en un vuelo de más de 12 horas con una criatura que ama el movimiento?

Además de ocuparme de lo que más me gusta (bajar su ropa de Verano, probársela y elegir lo más lindo y cómodo), programé actividades para el aire. Este año embalamos masas, un juego para armar pulseras, su tablet fucsia con almohadilla incluída y un set de dibujos para pintar. “Como tenemos que salir relativamente temprano, seguramente se va a dormir varias horas”, me ilusioné. “Ya está grande. Entiende cuando le hablás”, me ilusioné otra vez frente a la imagen de verla hacer “paralelas” en los pasillos del avión.

Desde aquella charla de hace un tiempo, la decisión de volar fue llenándose de lugares y de sueños. Lo escribí alguna vez. Deseo que mi hija sienta desde pequeña esa liviandad infinita que trae la libertad. Aquella que yo sentí muchas veces y que sigo sintiendo a su lado y al lado de mis viejos con cada nuevo vuelo. Cada uno sabe donde encontrar su propia libertad.

Lo escribí hace poco. No me interesa lo material. Estoy segura de que cuando los días pasen, en el corto, el mediano y el largo plazo, la cabeza me va a devolver imágenes de las personas queridas y de los momentos irrepetibles, no de los bienes acumulados. Seguramente aparecerán estos viajes, mi hija y su capacidad de disfrute permanente. También la imagen de mis papás emocionados como chicos dando sus “primeros pasos” en lugares nuevos. Y me recordaré a mí, en una de mis mejores versiones.

Así que Oleeeeeeeé mi amada España!!! En 2015 te prometí que volveríamos ¿Y sabes qué? Abrí de nuevo tus puertas porque ya llegamos.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *