“Quiero que seas mi papá”

¡Hola, Amadou! Aquí otra vez yo escribiéndote una carta. La primera fue para el día del padre de hace unos años. Te decía que Evangelina había crecido tanto que ya llegaba a la bacha para lavarse las manos sin mi ayuda y que empezaba a cambiarse sola. Te decía también que estaba llenándose de amigos y que muchos de los hombres que la rodeaban la cuidaban y la querían como un papá aunque no lo fueran.

Todo sigue cambiando muy rápido de este lado del oceáno y es muy difícil explicártelo por WhatsApp cuando hablás con la nena e intercambiamos preguntas y respuestas de fórmula.
Eva va camino a los 5. Lo escribo y no lo puedo creer. Si, como dicen, los primeros años de un niño son fundamentales para el resto de su vida, vamos bien con este principio. Nuestra hija sigue atravesada -como desde que nació- por la alegría. No es ella si no bromea y sonríe. Tiene alma de sol.

Bromea, sonríe y también desafía. Es una especialista en ir al frente. Si algo no le gusta o no la convence no lo deja pasar, lo dice y trata de modificarlo. No se calla y agarrate… Me sigue haciendo acordar al que eras vos hace un tiempo. En estos días recordé cuando, en Atenas, te peleaste con el griego que te quiso robar en el colectivo ¿Te acordás? Le dijiste que no se meta con los africanos, que África era sinónimo de honestidad. Nunca escuché a alguien defender tan vehementemente su origen y sus principios. Bueno, aplicalo, a la nena y a su metro diez.

También me acordé de vos anoche. En mi afán por recuperar el tiempo que ocupo trabajando, llegué a casa y empecé a preguntarle a Eva sobre su día, qué había hecho, con qué amigo había estado en la colonia, etc. De repente, me pidió que parara, que estaba entrenando ¡Entrenandoooo! Sí, escuchás bien. Estaba haciendo algo así como flexiones de brazos en el piso, igual que vos. Es tu ADN. Yo hace tres años que, por falta de tiempo, no piso un gimnasio… Así que bueno, durante su “entrenamiento”, empecé a leer un libro (como en Grecia mientras vos entrenabas). “Es que me encanta el movimiento, mamá”, me confesó después y exploté de risa.

En la carta del día del padre de hace un tiempo te decía que la nena estaba rodeada de amor. Y te hablaba de sus amigos y de sus “hombres custodios” que la aman infinitamente. Bueno, ese amor fue creciendo y la red es cada vez más grande. Son como anillos que se suman a su alrededor.

En el anillo más profundo, sus “hombres custodios” de la familia se desviven por ella. Te lo juro, es conmovedor y gracioso a la vez. Los envuelve con su carisma, les despierta una ternura inmensa y los hace reír. Siempre los hace reír. Hay que verla y verlos en los almuerzos de los domingos. Tiene un código distinto con cada uno.

Al marido de mi hermana lo deja llevarla. Sobre todo a upa y a cocochito. Y él hace un esfuerzo grande enfrentando sus dolores de espalda. El último fin de semana largo que fuimos todos a Mar del Plata, corrió con ella varias cuadras a upa solo para divertirla.

A sus primos adolescentes, los desafía. Huye de sus abrazos y de sus besos. Los torea hasta que la atrapan y deja que la quieran.
Con su padrino, mi hermano menor, comparte su pasión por la música. Guitarrean, arman canciones, empezaron a unirse artísticamente. Me hace muy feliz porque sabés que yo soy un desastre con mis elecciones musicales.

Con mi hermano mayor pasa algo especial. Vos hablaste alguna vez con él. Si! El de los cuatro hijos, que se reparte en mil para estar con todos siempre con una sonrisa. Ese. El domingo pasado, estaba el clan López en pleno en la mesa. Evangelina tomó la palabra y le pidió si quería ser su papá. Imaginate… Nos quedamos todos medio petrificados. Creo que él sintió que quería decirle que sí, pero se detuvo. Yo le expliqué que su papá eras vos, que estabas en África, que… Pero ella insistió, sabe elegir. Sé que una parte grande del corazón de mi hermano es de ella.

Y después, mi papá, el “abuelito”… ¡Qué decirte! Escribo y me viene una imagen de fin de año que lo resume. Todos agradecíamos a 2017 por las cosas que vivimos, para recibir con todo al 2018.
Cuando le tocó a él, dijo que prefería mantenerlo en la intimidad. Pero enseguida, se acercó a Eva, le acarició las motas y le dio un beso.
En nuestro mundo, el amor sigue marcando el pulso medido en los pequeños y los grandes gestos. Y como verás, aunque vos no estés, otros hombres están ocupando tu lugar.

Muchas veces pienso y revuelvo el tiempo. Siempre termino agradeciéndote por todo lo que nos dejaste. No puedo tenerte bronca aunque lo intento. Nuestra hija traspasó y traspasa todas nuestras barreras y más.

Te agradezco por ella y por mí ¿Pensás que soy una tonta como creen muchos? Yo creo que no. Si no, decime… Si no hubiese sido todo como fue… ¿A quién estaría yo esperando que se despierte ahora?

Una respuesta a ““Quiero que seas mi papá””

  1. Hola Vale! (Perdón por la confianza, soy un confianzudo) . Mientras leía, pensaba en varias cosas, en todos los hombres que, como yo, no somos padres y nos morimos de amor cada vez que un nene o nena nos abre los brazos o nos da un beso. Y en la personalidad de Eva, que se lleva puestas todas las argumentaciones biológicas. Te felicito por tu familia, por Eva y sobre todo por vos, por ser esa madre en la que Eva se mira cuando toma decisiones. Besos!

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