Día 1: dejar a tu hija en tiempos de coronavirus

”Andá tranquila, Vale. Eva se queda acá», dijo mi hermano Gastón en la puerta de su casa. No llegué a responderle. Me di vuelta y me puse a llorar.

La angustia era similar a otras que alguna vez sentí cuando tuve que dejar a mi hija porque ‘no me quedó otra’. Como única sostén de la nuestra familia de dos, desde que ella nació fue así. Guarderías y colegio, por un lado. Y además, acompañando, niñeras en días normales y, mi hermano, su mujer y mamás y papás de amiguitos del cole los feriados… Un rompecabezas humano en el que las piezas fueron volviéndose imprescindibles para sostener el día a día.

Pero el maldito coronavirus arrasó con todo lo armado durante años en un segundo ¿Y ahora? -pensé después del anuncio presidencial cancelando las clases- ¿Qué hago? ¿Con quién la dejo si mis papás y su niñera son población de riesgo? ¡No le puedo pedir ayuda a ninguna mamá amiga del cole porque ya tienen lo suyo!¡Encima tengo que volver al trabajo después de mis vacaciones!

Corría el domingo por la noche, estábamos con abuelos, tíos y primos en la zona Sur y de repente me oscurecí. Hasta que habló mi hermano. ”Tu gesto me hace sentir menos sola. No es tu responsabilidad y, sin embargo, siempre estás cuando más te necesitamos. Gracias», le escribí cuando dejé de llorar volviendo ya en el tren.

Ya pasó el día 1 y no hubo actividades compartidas ni tareas (aún no llegaron) ni plan en casa para que Eva no se aburra. Ella se quedó con mi hermano y su familia (en la foto dos de sus primas: Pia y Matu) Yo trabajé.

Hace unas horas, salí del trabajo y le llevé ropa para cambiarse. Hace unos minutos hablamos por videochat antes de que se durmiera. Ya corre en Día 2 y estoy en casa. Espero que la angustia se vuelva fortaleza. Ya sabemos muchas de lo que se trata.

2 comentarios en “Día 1: dejar a tu hija en tiempos de coronavirus”

  1. Hola Vale!
    No es nada fácil dejarlos para ir a trabajar cuando somos una familia de 2!
    Lo vivo cada día y desde que nació. Siempre arreglandonos, con mucha ayuda de la familia pero con la culpa y el alma partida de tener q dejarlo..
    Yo pude sacar licencia por cuidado de hijo menor, así que pese al mal momento de la pandemia estoy feliz de poder estar con él sólitos en casa disfrutándolo. Es más, ya imagino la nostalgia que voy a sentir cuando todo vuelva a la normalidad..

    Dios quiera que esta pesadilla termine pronto y quedemos a salvo. Mucha fuerza y felicitaciones por tu hermosa Eva.
    Ana

    1. Es cierto Ana. Es una sensación ambivalente. Por un lado querés que este infierno termine y por otro, la felicidad de estar 24 horas con tu hija o tu hijo. Es desgastante por momentos pero la mayoría de las veces es el paraíso. Beso gigante y avanzamos con nuestra idea!

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