Camila Victoria y Valeria

Valeria es también Andrea. Quien la conoce la puede llamar como quiera. Son sus nombres y para ella es indistinto. Camila es Camila Victoria, todo junto, como una marca. La pequeña está por cumplir los 5, tiene mucha personalidad, un cuerpo esbelto de bailarina y unos ojos negros que hablan.

vale y camiValeria ama profundamente a Camila Victoria y Camila Victoria ama profundamente a su mamá que es una mezcla equilibrada de dulzura, esfuerzo silencioso y sensatez. Tienen entre sí un amor infinito y desapegado a la vez. Camila Victoria va por su mundo. Valeria la guía con amor pero también ella crece en el suyo. Y así van: una que son una y son dos.

Conocí a Vale antes de ser mamá gracias a una amiga de toda la vida, Luciana. Nos volvimos a encontrar en un cumpleaños con Camila de casi 3 y yo embarazada de Evangelina. Fue una semana antes de parir. Compartimos nuestras historias de padres ausentes y deseos realizados.

Vale también fue mamá de grande. Atravesó distintas relaciones, confió, se enamoró locamente del papá de su “China”. La tuvo a los 39 años.

Conoció a Nicolás buscando su propia identidad. No pensó que en esa búsqueda iba a encontrar al “amor de su vida”, al padre de su Camila, nieto de quien la había vendido de bebé. Ella fue entregada a una familia por una mujer y esa mujer resultó ser la abuela de Nicolás. Al principio creyeron que eran hermanos. Después confirmaron que no y avanzaron. Círculos increíbles que tiene la vida.

camiyvale6Vale eligió ser abogada penalista buscando su propia justicia. Nicolás, decidió manejar micros y viajar por el país. Dos decisiones nada casuales.

La primera cita, recuerda ella, fue en el Abasto. Guarda en el cajón de la historia de Cami una foto perfecta de ese día. Están felices. Ella muestra su mirada tímida de siempre. Los anteojos la preservan quién sabe de qué emoción. El, más desafiante, sonríe.

Esa postal y esa felicidad podrían haber atravesado el tiempo. Pero ese tiempo definió a una Valeria íntegra y a un Nicolás infantil y huidizo que prefirió borrarse a vivir el día a día con Camila Victoria. El estuvo durante el embarazo y los primeros meses de la pequeña de ojos negros. “Pero su amor no creció a la par de la panza”, desliza Vale. Escapó. Está perdido en algún lugar del país, a una hora de avión, y a miles de kilómetros afectivos de la nena y de Vale. Se comunicó un par de veces. Tiene otros hijos. Se terminó esfumando.

camiyvale3Cuenta Vale que la “China” es físicamente muy parecida a Nicolás. “Alocada, alegre, audaz y libre como su papá”. Igual a él, pero sin él. Además, es inteligente y tiene la misma paz que ella con una ternura inmensa por lo sencillo, de entrega por los que la rodean y quieren. Eso sí: Vale habla bajito. Cami se impone.

Lo que está de fondo es la latente preocupación de Vale por explicarle a su hija por qué no está su papá. Ensayó distintos argumentos pero le duele en el alma. Ya atravesó instancias duras: Cami recibió el diploma del jardín y frente a otros nenes con papá y mamá, ellas fueron dos sobre el escenario. “No te puedo explicar lo que sentí… Pero los hijos te dicen de alguna manera que no te preocupes, que está todo bien”, cuenta Vale. Cami la premió ese día. Fue escolta de la bandera y festejó con una sonrisa amplia mientras miraba a su mamá.

Aunque todo marcha, Vale está preocupada por lo que vendrá y por un problemita que tiene Camila Victoria en la sangre. No quiere dejar nada librado al azar. Cami, mientras tanto, tiene reflexiones increíbles de una nena adulta. Tal vez ya empezó a armar y a entender en silencio esa ausencia que tanto le preocupa a su mamá. No hay dudas de que, como su nombre lo define, saldrá victoriosa.

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