“Arrancá mamá, vos nunca tenés miedo”

17 días. 5 vuelos. 3 trenes corriendo a la velocidad de un rayo. 4 departamentos. 2 libros. Ciudades increíbles. Tiempo de verano, siesta y mente en blanco. Hacía rato que no pensaba más que en el momento. Fue como si mi cabeza hubiese alejado “el resto”, que apareció diezmado en sueños.

17 días y 4 reflexiones inolvidables de mi hija Evangelina en nuestras vacaciones.

Sevilla. Hacía rato también que no me enamoraba de una ciudad. En medio de mi hechizo, con Eva volvimos a hablar de amor cerca de la Torre de Oro.

“¿Y vos no te enamorás, mamá?”, me preguntó. “Es probable que algún día me vuelva a enamorar, hija… ¿Qué opinás?” Silencio largo y respuesta: “¿Y yo me voy a quedar sola?” “No, mi amor. Vos sos lo más importante que tengo en mi vida”, la tranquilicé.

Sevilla, horas después, camino al Guadalquivir. “Yo quiero un hermano, mamá. Vos no te preocupes que yo lo voy a cuidar, cambiar, llevar en el carrito…” Silencio largo de mi parte. “Quién te dice, Eva… si me enamoro…”, respondí pensando en los por qué. Por qué en vez de preguntar por su papá, de pedir verlo algún día, de abrir incógnitas previsibles para mí, rumbeó hacia otro pensamiento. Mi mamá me contó que con ella también habló del tema. Que le dijo que quería una nena.

Rincón de la Victoria, Málaga, una semana después. “Arranca, mamá. Vos nunca tenés miedo”. Eva me impulsó a saltar. Yo dudaba si tirarme a la pileta del complejo en el que paramos. Que sí. Que no. Que quería verla nadar. Que no estaba segura. Al final me decidí, arrancamos juntas y saltamos. Pese a mis miedos, ella me ve en marcha y es un alivio enorme. Si algo no quiero es que sienta que tiene una mamá detenida.

Ciudad de Buenos Aires, fin de un nuevo principio. En el vuelo de regreso, Eva ya venía diciendo con vehemencia que quería llegar a casa. Y ya en nuestra casa, cuando hablamos del colegio y del trabajo, disparó: “Si trabajás para que yo pueda tener juguetes no quiero más juguetes. Quiero que te quedes conmigo”.

Tal vez por el todo o por las partes, las vacaciones me dejan siempre una mezcla de felicidad y nostalgia. Me emocioné mucho cuando el avión carreteó y levantó vuelo en Madrid.

Siempre es una puerta abierta escuchar a mi hija. Siempre es un desafío reflexionar, arrancar, saltar y volver.

10 comentarios en ““Arrancá mamá, vos nunca tenés miedo”

  1. Siempre es un deleite leer estos posteos. Recuerdan momentos vividos hace ya un tiempo, cuando mis hijos eran chicos, y planteos que uno se sigue haciendo hoy. Felicitaciones

  2. Me encanto tu viaje con la peque. Felicitaciones!!! Disfruten pasen lo re=lindo!!! Realmente Eva es una adulta!!! Mis mas sinceras felicitaciones!!! Un abrazo!!
    Su

  3. Me quedo con la frase de Eva “Si trabajás para que yo pueda tener juguetes no quiero más juguetes. Quiero que te quedes conmigo”. Realmente da que pensar y sobretodo cambiar de rumbo.
    Me alegro que disfrutárais vuestras vacaciones por España.

    1. Gracias Natalia! Los lugares en los que estuvimos se quedaron con algo de nosotras! Y mi niña se acuerda de casi todo lo vivido. Y sí, tiene una sinceridad maravillosamente brutal! jajaja Increíble España por donde se la mire. Abrazooo desde Buenos Aires!

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