A solas conmigo

El primer impacto fue cuando la vi irse en el auto con mi hermano y mi cuñada. Iba contenta. Se despidió con un grito desde el asiento de atrás ¡¡¡Chau Mamá!!!

Cuando doblaron pensé que se me partía el corazón. Creo que hasta amagué con tocarme el pecho y me contuve. No, ni lágrimas ni dolor. Eva está creciendo (más). Ahora vamos a ver qué hacés vos con tu tiempo libre, pensé.

El corazón siguió ahí, en el mismo lugar. Subí al tren rumbo a casa medio extraviada y con dolor de cabeza. Me fui reencontrando gracias a un libro que había llevado a propósito en mi bolso turquesa.

Ya en el colectivo empecé a sentirme menos perdida y más tranquila al recibir señales “del otro lado”. Nada que no supiera. La primera pijamada de primas en lo de los abuelos marchaba con felicidad.

Al llegar a casa, equilibré el silencio sepulcral con mi música. Me empecé a preparar para la salida de la noche. Poca producción, seguí pensando. No tengo ganas de transformarme en otra persona como en los viejos tiempos. Si algo me devolvió Eva es el espejo de mi verdadero yo. Cuando ella no está, mi imagen en el espejo me llega todavía más nítida.

¿Y con qué me encontré esta vez?

* Me encontré con mi risa de carcajada. Con mi amiga Eli, fuimos a ver Sugar y no podíamos creer el submundo de las señoras copetudas peleando por una foto con el Negro Alvarez. En su asiento, el tipo perdió el humor en un segundo y nos miró amenazante cuando sacamos el celular. ‘Tranquilo, Negro. Preferimos una selfie’.

* Me desconecté hablando de mí como mujer más allá de mí como mamá de Eva. Del antes, del ahora, de lo que espero emocionalmente. De mis trabas. De hacia dónde voy. No siempre tengo tiempo para sentarme a atar cabos. No es que no lo haya hecho antes pero esta vez llegué a lugares más profundos.

* Volví a tomar bastante más de una copa de cerveza y sin culpa. Otras veces salí, otras veces volví tarde pero Eva siempre estuvo esperando y ella es mi límite. Esta vez, sabiendo que al otro día me iba a levantar sola, flexibilicé los niveles de responsabilidad.

* A pesar de eso, no dormí bien. No pude apagar el mecanismo de alerta permanente que se enciende sobre todo a la noche desde que Eva nació. No hubo movimientos en su cama ni palabras de sus sueños en voz alta y sin embargo, estuve en on. Tal vez logre apagarlo la próxima. ¿O será un mecanismo que no se apaga nunca más?

El domingo al mediodía (tarde) marché a buscarla a Lomas. Se puso contenta al verme aunque no tanto como cuando la dejé.

La vida social de tu hijo se amplía con los años y abre esa necesaria brecha interna para repensar en dónde estás vos. Con el paso del tiempo, me veo ‘renovada, levemente temerosa y con varios puntos pendientes’. Tengo muchos planes para mí.

Eva tiene también sus planes. A corto plazo, ya están programando con sus primas un viaje a Pinamar y una pijamada doble. Sí, dos días y dos noches fuera de casa.

Parece que por lo menos una vez por mes voy a tener algunas noches a solas conmigo. Va de vuelta: bienvenido mi querido espejo.

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