Elba, la Mamá chef de Agustina

“Ser madre soltera es un desafío que me costó mucho afrontar”

¿Cómo sos como mamá?
En esta nueva etapa de mi vida, ser mamá me demostró que no existe felicidad tan grande como la que estoy viviendo al lado de Agustina. Si antes estaba muy contenta, no se compara con el momento que vivo hoy. Vivo cada día como si fuera único, tratando de dar lo mejor de mí para mi bebota, mimándola de múltiples maneras pero sobre todo aprendiendo juntas a vivir felices. Siempre me imaginaba que cuando llegara el momento de ser mamá, iba a ser súper protectora y amorosa. Dicho y hecho, fue así: es mi tesorito.

¿Cuál fue el momento más difícil desde que ella nació?
Desde que nació Agustina un momento difícil fue cuando dejé de darle pecho. Era una conexión especial con Agus y por cuestiones de salud tuve que dejar de hacerlo. La separación fue más impactante para mí que para ella. Todavía siento tristeza.

¿Quiénes te ayudan a cuidarla? ¿A quiénes les tenés confianza?
Las únicas personas que la cuidan son mi familia y el padre, que le tengo confianza. Ellos son las personas que darían todo por mi bebota. Hasta el día de hoy demuestran que es así.

¿Te sentiste alguna vez sola durante este tiempo?
Durante todo el proceso de embarazo, nunca me sentí sola. Siempre estuve acompañada por mi familia, amigas y mis seguidores que me daban ese plus de amor.

¿Cuáles son tus miedos y cuáles son tus fortalezas como mamá?
Mis miedos pasan por el hecho de saber que Agus tarde o temprano tendrá que irse de casa a estar con su papá.

¿Cómo te organizás para seguir con tu trabajo como chef?
Pensé que ser madre iba a repercutir sobre mi trabajo de cocinera que demanda mucho tiempo y dedicación. A la semana que llegó mi bebota a mis brazos decidí que juntas a la par podíamos trabajar. Así lo hacemos día a día.

¿Cómo es tu hija? ¿Se parece en algo a vos?
Físicamente se parece a su papá. Y tiene un carácter muy simpático y amoroso como su mamá. Al ser tan glotona a la hora de las comidas su abuelito dice que son los genes de los Rodríguez. Le gusta estar en brazos, caminar con ayuda, jugar muchísimo, es muy activa. Su manera inquieta es lo que más me gusta. Nunca se va a quedar quieta.

¿Qué deseás para ella?
Le deseo que tenga un corazón noble, solidario, luchador y que nunca se olvide que lo más importante en la vida es ser feliz.

¿Qué deseás para vos?
Es raro desearme algo para mí pero sí me gustaría verla crecer lo suficiente, que pueda estar con ella y protegerla. Acompañarla hasta que ella misma pueda enfrentar sola la vida.

¿Qué deseás para las dos?
Todavía no terminamos nuestra casa, es algo que deseamos realizar lo antes posible, que tengamos nuestro propio lugar.

¿Volverías a ser mamá soltera?
Ser madre soltera es un desafío que me costó mucho afrontar, no se lo deseo a nadie. En mi caso, no fue una elección compartida solo me quedó aceptar. Estando embarazada tuve que tomar riendas y seguir junto a mi bella. La cuidé en todo momento para evitar cualquier complicación cuando estaba en la pancita. Ya no era solo lo que sentía sino que tenía otro corazoncito dentro mío. Esa fortaleza fue la que me ayudó muchísimo siempre.

¿Te arrepentís de algo?
Muchas veces me planteé si me arrepiento de algo y la respuesta la encontré en Agus. Todo lo que pasé valió la pena, por que gracias a ello tengo a mi reina en brazos.

Cómo conocí a Elba
Supe de Elba y su historia cuando mi hija era apenas una bebita. Ella se había consagrado en Masterchef, quedó embarazada tiempo después y decidió hacerse cargo de todo sola. Un día de no hace mucho me propuse encontrarla. Descubrí que era de Lomas de Zamora como yo. Que a sus 26 años había podido, que seguía cocinando ahora con una asistente de lujo: su hijita y que era muy feliz. Es cierto que las respuestas a muchas preguntas las encontramos en nuestros hijos. ¡¡¡Gracias Elba!!! ¡Nos encontramos en alguna comilona!

“Quiero viajar a darle un beso a mi hija”

– Te quería hacer una pregunta, escribe Amadou por chat.
– Sí, decime.
– Yo lo único que quiero es que estemos juntos. Ustedes son mi familia.
– Linda película. La realidad es otra cosa.
– Por eso. Ahora estoy bien de salud. Mi hermano me puede sacar el pasaje para ir a la Argentina. Necesito que me mandes una carta de invitación para poder viajar. Quiero estar cerca. Necesito darle un beso a mi hija.
– Dejame ver…
– Dale. Espero tu respuesta.

¿Y ahora?

Promesas y palabras

No es la primera vez que Amadou dice que quiere viajar a Buenos Aires. Si algo hizo en estos años fue sostener que, ni bien se sintiera bien, iba a hacerlo. Todo quedó siempre en el plano de las promesas y de las palabras. Gualicho va, gualicho viene, ninguna definición. Esta vez también son palabras pero siento que habla de ´algo posible´.

Recuerdo la última vez. Fue hace más de un año creo. Me dijo que estaba averiguando viajar vía Brasil. Que todos los senegaleses hacían ese camino. Y ahí quedó la cosa. Hasta ahora.

El reflejo es inmediato. Cada supuesta intención de venir repercute en mi cabeza como la turbulencia en un vuelo. Por dentro decís que no va a pasar nada pero igual querés que el avión se estabilice lo antes posible. La turbulencia de Brasil me impactó más que esta última ¿Será que estoy mejor sentada en mi asiento?

Preguntas
De cualquier manera, se enciende la alarma y las preguntas:
¿Qué puede pasar si viene?
¿Cómo reaccionará Evangelina? ¿Le hará bien?
¿Siempre es mejor que un papá esté cerca?
¿Podré tener la libertad mental y real para manejarme con mi hija por la vida como ahora? ¿Me cargaré de nuevos temores?

Mientras pienso qué hacer y frente a sus nuevos mensajes, le pregunté concretamente cuál es su plan. Me dijo que no me preocupe por él, ni por el vuelo, ni por nada. Que él se ocupaba. Que le mande una carta de invitación y ya. Que él organizaba todo en Marruecos donde está la embajada argentina más cercana (y más amable) a Senegal. Hay otra en Nigeria pero Nigeria se volvió una ´peligrosa zona de guerra´ en distintos sentidos.

Nada es ni va a ser lo que fue hace cinco años. Ya no somos los mismos.

Pasará. Sé que en algún momento él va a conocer a Evangelina. Acá o en algún lugar del mundo. En meses, años o décadas. Con carta de invitación o no. Lo sé desde que Eva estaba en mi panza. Amadou no se tiró al océano en una balsa ni se subió de polizón a un barco para venir a Buenos Aires pero no creo que se resigne a no darle un beso a su sangre a lo largo de su vida. Y ahí, claro, como siempre, estaré yo. La nueva yo que nació con mi hija.

De Reyes y Deseos

Miércoles 4 de enero a la noche

– ¡Mamá! ¡Nos olvidamos de escribirle la carta a los Reyes!!!
– Uh… ¡Tenés razón! ¡Vamos a escribirles!

Hojas de cuaderno a mano, lapicera, garabatos y definiciones:

Eva:
– “Queridos Reyes Magos: me llamo Evangelina. Quiero que me traigan una muñeca que tome agua y haga pis, una troll Poppy y una bici y unos patines para Mamá!”
– Eva, tranqui… ya tenés vos patines y bici… yo ya soy grande…
– ¡Pero Mamá! ¡Papá Noel no te trajo los patines! ¡Pedilos!
– Bueno, vemos más adelante…

Yo:
“Queridos Reyes Magos: les pido que le traigan a Eva todo lo que ella pidió…”

Se pudrió.
– ¡Mamá! ¡No pidas para mí! ¡Pedí para vos sino no te van a traer nada! Yo tengo mi carta y vos la tuya.

Silencio realista.

– Dale… “Y además, quiero un chocolate y un sombrero. Un beso y gracias! Valeria.”

En las siguientes 24 horas, además de comprar los nuevos regalos, lo hablé con mi psicóloga. Primero charlamos de mi tendencia de “madre de hija única” que cree que su pequeña hace todo bien. Aunque hay cosas que son ciertas, por momentos me siento entre soberbia y exagerada. De broche de sesión, hablamos del ´episodio Reyes´.

– El mensaje es claro, sentenció. Empezá a pensar en lo que vos deseás. Es aburrido que desees todo para ella.

Vapuleada de un lado y del otro pero ¡equilibrada! llegamos anoche a la Noche de Reyes.

Armamos el kit mágico adaptado y nos fuimos a dar una vuelta nocturna en bici. Mientras tanto, los camellos se adelantaron unas horas (hoy me tenía que ir temprano, Eva duerme hasta tarde y no quería perderme su carita).

Cuando volvimos pasada la medianoche, ohh sorpresa!! los señores de corona y capa se habían comido todo y llevado hasta los tuppers y vasitos de plástico. Mis vecinas Patricia y Claudia hicieron un trabajo perfecto. Sobre nuestros zapatos dejaron el combo anunciado en las cartas!!!

Cuando a Eva le tocó abrir el paquete más grande pensó que, quizá, ahí estaban mis patines. Después, se olvidó de todo al encontrarse con su esperada muñeca.

Hay instantes que se detienen para siempre en algún lugar. Estoy segura. Y otros que no se pueden frenar. Tal vez tenga que comprarme simbólicamente los patines.

El juego de las semejanzas y las diferencias

Maldita costumbre la de encontrarle parecidos a los hijos. Son ellos, son únicos y sin embargo, es inevitable: te buscás en ellos y te encontrás o encontrás a su papá (aunque no lo hayas visto personalmente nunca más).

¿Evangelina tiene mi boca o la de su papá?
Desde la panza sabíamos que iba a tener una boca importante. Era fácil acertar. Madre y padre con labios prominentes, hija bocona. Igual creo que ella combinó a ambos en su propia explosión. Eso sí, ahora le gusta pintarse la boca como a mí.

El pelo y el ser canchero
Hace poco me dijeron que Eva tiene pelo 3A… En criollo: afro suave. No hay mucho que agregar. Solo que hace poco Amadou me mandó una foto renovada para la colección que guardo en el cajón de Eva y está otra vez con el pelo largo, rastas modernas y siempre con gorros. Imagino a Eva dentro de unos años probando estilos… A fin de año me pidió una trenza, respiré hondo y algo logré. Poco. Es como si la estuviera viendo… Es canchera, le gustan los peinados y le quedan bien los gorros. Ahí está su papá.

Tiene también su mirada
Muchas veces me mira pícaramente de reojo y es como si lo estuviera viendo. Habla con los ojos. También tiene su gesto de sorpresa y una sonrisa amplia que aparecen de repente. El parecido me hace reir. Más allá de su inexistente rol como padre, me queda un buen recuerdo del Amadou antes de Eva. El sabe que tiene su mirada y sostiene que me ve a través de ella.

¿Mi elasticidad?
Hace poco mi amiga Alejandra me recordó que de chica yo era muy elástica. Lo había olvidado y es verdad: me salían bien los puentes y las verticales, me abría de piernas sin dificultad… pero la base siempre fue mi voluntad. En Eva todo es natural. El sábado hizo un puente sobre el colchón y casi me infarto. Su juego preferido hoy es abrirse de piernas en el piso y en el aire. En eso y otra vez nos mixturamos con su papá. Para él el deporte era (no sé ahora) la extensión de su cuerpo. Ella despliega destreza todoterreno y al extremo. Se mueve como un pez en el agua aunque no sabe nadar. Al verla, recuerdo a Amadou en los mares griegos nadando en lo profundo. ¿Yo? tirada en la arena tomando algo y admirándolo. Como ahora con Eva.

Es perseverante pero intolerante
Se los digo a mis hermanos y ellos se ríen pero lo siento sinceramente. De los cuatro hermanos siempre fui la menos inteligente pero sí la más insistente. Eva heredó de mí la perseverancia. Hace días que intenta con un saltarín que quiso que le comprara. Se cae y se levanta. Llora y se vuelve a caer y se vuelve a levantar. Eso sí: no tolera que algo no le salga como ella quiere. Suele ser intolerante. Muy. Como su papá cuando llama fuera del “pautado sábado al mediodía” y no lo atiendo. O como yo, con cada frustración.

Sigue sin tenerle miedo a casi nada
Y ahí es ella. Su papá le tenía miedo a los perros (imaginateee!) y está claro que le tuvo terror a su paternidad. Yo también tengo mis miedos profundos. Sigo funcionando física y mentalmente como red para no dejarla caer y ahí está mi gran miedo. Me propuse corregirlo en este 2017. Soltarla en lo que no me necesite. Ella, salvo el temor a algunos bichos, ama a los animales, se ríe de los zombies y de los monstruos… Se trepa a patines y bicicletas sin titubeos. Avanza.

Le gusta el reggaetón
Y ahí tampoco hay rastro directo de nosotros. También el pop en inglés. Desde hace tiempo encontró en youtube un pibito que se llama MattyB y tararea sistemáticamente sus canciones como si supiera inglés. Ahora se le sumaron las Haschak Sisters. Ayer me pidió que las invitara a casa. Es lógico: todas las noches en Congreso se apagan las luces y hay show.

Ya casi nadie me pregunta por Amadou. Sí me preguntan por qué todavía no lo desaparecí si Eva es feliz sin él. Es una pregunta que antes me respondí a mí misma. Aunque quisiera y aunque se lo merece al infinito, no puedo ningunearlo u odiarlo. El sigue estando y va a estar siempre en nuestra hija.